MarleneMolero
Gender Lab Por Marlene Molero

El 27 de febrero es el día de la lucha contra el hostigamiento sexual en el trabajo y como tal, una oportunidad para reflexionar sobre los retos de atender adecuadamente los casos que se presentan. Una atención imparcial, libre de prejuicios, que genere confianza en quien formula la denuncia, es parte esencial de una política de tolerancia cero. Sin embargo, esto no es fácil de lograr. La gran mayoría de personas que pasan por una situación de acoso sexual optan por no denunciarlo. En algunos casos esto se debe a la falta de información tanto sobre lo que constituye acoso sexual como sobre los canales disponibles para hacerlo. En otros, el miedo a ser juzgados y expuestos, así como un sentimiento de vergüenza y culpabilidad pueden encontrarse entre las principales barreras.

De acuerdo a una encuesta realizada el año pasado por Ipsos por el Día Internacional de la Mujer, se considera que el acoso sexual es el segundo problema más grande que enfrentan las mujeres en el Perú. De hecho, un 58% de las personas entrevistadas coincidió con esta afirmación. El primer lugar lo ocupó la violencia sexual con un 67% de respuestas en este sentido. Por supuesto éste no es un problema exclusivo del Perú. El acoso sexual fue considerado por esta misma encuesta como el mayor problema que enfrentan las mujeres y las niñas en el mundo.

En el Perú no tenemos información oficial sobre la incidencia del acoso sexual en los distintos ámbitos en los que se presenta. Sin embargo, las estadísticas de otros países sugieren que éste es un problema severo que alcanza en promedio al 58% de mujeres de 15 años a más. La estadística también nos sugiere, sin embargo, que ésta es una realidad que tiende a subestimarse y el margen de error puede llegar a ser de más del 40%. “Las percepciones no siempre son la realidad … y no estamos tan cerca de la igualdad como creemos”, concluye el estudio de Ipsos, y no le falta razón.

¿Cómo atender adecuadamente una denuncia de acoso sexual?

Llegar a poner una denuncia por acoso sexual puede ser un proceso complejo.  Por eso, es importante que la persona esté cómoda y para eso ella debe sentir que usted realmente la escucha, le cree y no la culpa ni juzga por el supuesto acoso. Preguntas que pueden generar que la persona pierda confianza y que en buena cuenta nada tienen que ver con la denuncia incluyen: ¿qué tenías puesto? ¿y no hiciste nada al respecto? O, si el evento sucedió en un espacio extra-laboral (por ejemplo, fiesta de fin de año), ¿habías tomado? Tracey Ullman hace una buena parodia del efecto de estas preguntas en quienes denuncian. Altamente recomendado para evaluar la utilidad de preguntas similares.

¿Cómo evitamos estos riesgos? Acá cuatro consejos a tener en cuenta cuando se recibe una denuncia por acoso sexual:

  1. No debe sugerir a la persona que pone la denuncia que “entendió mal” lo que la parte acusada dijo o hizo. Expresiones como “¿estás segura?”, “no puede ser” o “pero si el director es un caballero” nos pueden llevar sin querer por este camino.
  2. Preguntas que sí son relevantes para la investigación: ¿qué hizo/dijo la personas acusada? ¿se acuerda de la frase exacta? ¿cuándo y dónde sucedió? ¿hubo testigos? ¿ha ocurrido anteriormente? ¿a quién más le ha comentado sobre el caso? ¿cómo se siente en este momento? ¿siente que puede regresar a su lugar de trabajo?
  3. Si la persona afectada no está lo suficientemente cómoda para relatar los detalles del supuesto acoso, puede preguntarle si prefiere escribirlos.
  4. Si una situación ha durado meses antes de que se denuncie, no juzgue ni sea impaciente, podría haber razones por las que no se haya reportado hasta ahora.

Recuerde, ¡una política de tolerancia cero empieza desde que se recoge la denuncia!

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