DiegoBeleván
Hacia Asia Por Diego Beleván

En el actual contexto de desaceleración económica, reducida perspectiva de los precios de las materias primas, los cuestionamientos hechos por la candidata de la izquierda peruana al modelo económico actual y el porcentaje de votos obtenidos, particularmente en el sur del Perú, deberían ser factores suficientes para tratar de entender qué está detrás de las historias de rápido éxito económico en países con condiciones similares al nuestro en el pasado reciente. En Asia, Corea, Hong Kong, Singapur y Taiwán, todos socios del Perú en APEC, son particularmente relevantes.

En un artículo anterior identifiqué los factores del éxito de Singapur. Existen varios elementos comunes que le permitieron a Corea, Hong Kong, Singapur y Taiwán arrancar y sostener un crecimiento constante durante las recientes cinco décadas, y pasar así a ser países desarrollados. Pero vale la pena destacar el que más impacto directo tuvo en sus transformaciones: la apertura económica. Las exportaciones de bienes y servicios constituyen la base de sus logros.

Los productos de exportación tradicionales en el Perú son los minerales y la harina de pescado, productos primarios y de poco valor agregado. Los cuatro países asiáticos comenzaron por identificar nichos en los mercados internacionales acordes a sus capacidades en cada etapa de su desarrollo, a fin de promover las industrias relacionadas. Sus pequeños mercados internos, como el peruano, no permitían economías de escala y por ende empresas multinacionales. Corea apostó por crear y apoyar un número limitado de conglomerados especializados (por ejemplo, Samsung y Hyundai), Singapur y Hong Kong se transformaron en dos de los principales hubs logísticos (segundo y cuarto puertos más grandes del mundo) y centros financieros (tercero y cuarto del mundo respectivamente), y Taiwán se enfocó en proveer y ensamblar productos de alta tecnología (Hon Hai Precision es el mayor contratista de electrónica en el mundo).

Los Chaebol coreanos, las empresas singapurenses y de Taiwán contaron con un importante apoyo inicial de las autoridades gubernamentales, con la condición sine qua non de ser rentables. Muchas de las empresas singapurenses tienen como accionista mayoritario al Estado, a través de los dos grandes fondos soberanos, Temasek y GIC; sin embargo, deben competir en el mercado como cualquier otra empresa y no pueden contar con las arcas fiscales para rescatarlas. Los marcos legales no las protegen de la competencia internacional y no existen restricciones a la entrada de empresas extranjeras.

Con el tiempo, los cuatro desarrollaron también exitosas industrias de servicios financieros (banca y seguros), servicios marítimos (astilleros, zonas francas e industriales), procesamiento de hidrocarburos (cuatro de las diez refinerías más grandes del mundo se encuentran en Corea y Singapur) y consultorías especializadas conexas. Un aspecto interesante para el Perú es que todos también desarrollaron activamente el turismo. En el caso de Singapur lo inventaron, ya que es una isla con una historia reciente y ningún atractivo natural relevante. Sin embargo, la pequeña ciudad-estado atrae anualmente más de quince millones de turistas; Corea, un número similar; Hong Kong, casi treinta millones; y la pequeña isla de Taiwan, doce millones.

Todas estas cifras distan mucho de los menos de cuatro millones de turistas que recibe el Perú actualmente, además de haber sufrido un descenso paulatino del ingreso por turista. Según cifras del INEI, éste pasó de US$1,149  en 1999 a US$762  en el 2012. El número total de turistas ha aumentado, pero consumen menos per cápita. Salvo excepciones, no se ha buscado atraer el turista de alto nivel, y la infraestructura existente tampoco lo permitiría.

El turismo contribuye 1,3% al PBI peruano. En Singapur, el turismo representa, directa e indirectamente, 10% del PBI (2015), en Hong Kong 9% (2015), 5% para Taiwán (2015) y cerca de 2% para Corea (2015). A pesar de ser todos países desarrollados que exportan productos y servicios con alto valor agregado, el turismo emplea directamente entre 5 y 10% de la PEA.

El sector turismo se benefició asimismo de los enormes gastos en infraestructura que los cuatro países emprendieron para conectarse con el mundo. Los puertos, aeropuertos, centros logísticos, parques industriales y tecnológicos, centros de estudios (universidades y escuelas técnicas), sistemas de transporte (ferrocarriles y sistemas urbanos multimodales), centro urbanos planificados e interconectados entre sí por una vasta red vial y de telecomunicaciones son algunas de las principales necesidades que se requieren para exportar productos y servicios, e importar productos, servicios y turistas del alto valor agregado.

Corea, Hong Kong, Singapur y Taiwán apostaron por el exterior y transformaron su interior de acuerdo a esa prioridad. Los beneficiarios fueron sus ciudadanos que, en menos de dos generaciones (cincuenta años), vieron una mejora sustancial en su educación (los cuatro están entre los diez mejores en las pruebas PISA), su salud (según la OMS, Singapur es sexto) y su esperanza de vida (Singapur es segundo y Corea noveno). Singapur y Hong Kong tienen 5.5 y siete millones de habitantes, respectivamente. Taiwán tiene veintitrés millones de ciudadanos viviendo en un área del tamaño de la región Lima y Corea tiene cincuenta millones en una superficie equivalente a los departamentos de Lima, Áncash y La Libertad. Ninguno cuenta con recursos naturales de importancia.