DiegoBeleván
Hacia Asia Por Diego Beleván

El consenso actual es que China es una cuasi-superpotencia y un poderoso participante en la escena mundial. Todos los días leemos titulares sobre algún evento ocurrido en dicho país o en el que participa. Sin embargo, a pesar que la mayoría de las personas reconoce la creciente importancia económica y política de China, gran parte de la población occidental –incluyendo los latinoamericanos— todavía sabe sorprendentemente poco al respecto. En la nueva serie documental de seis partes, La Historia de China (The Story of China), el historiador británico Michael Wood explora más de 4,000 años de vida de la civilización más antigua aún existente. Tan importante como conocer su pasado es entender sus planes futuros.

En El despertar del dragón chino: el foro sobre la nueva ‘ruta de la seda’, señalé que con un costo total estimado en US$4 billones (US$4 trillion), la iniciativa One Belt, One Road (OBOR) se convertirá en el programa de desarrollo económico más grande de la historia, superando al Plan Marshall, que permitió la reconstrucción del continente europeo después de la Segunda Guerra Mundial. Es el eje fundamental de la visión del orden mundial del presidente Xi Jinping y el lugar que China debe ocupar en él.

El OBOR es una compleja maraña de proyectos e iniciativas, políticas y económicas, con consecuencias globales que van mucho más allá de las fronteras asiáticas; en ese sentido, es importante entender sus principales ramales. Uno de los proyectos emblemáticos de la iniciativa OBOR es el Corredor Económico China Pakistán (CECP), uno de los elementos esenciales para entender la ausencia de cualquier autoridad india en el reciente foro OBOR (14 y 15 de mayo), uno de los principales motivos de la visita de Estado realizada el 25 y 26 de junio por el Primer Ministro indio, Narendra Modi, a los Estados Unidos, así como el accionar de China en Asia Central, en particular la influencia que ésta desea adquirir en países como Afganistán e Irán.

Desde su lanzamiento formal en abril del 2015, el CECP es visto como un punto de inflexión en el equilibrio geopolítico regional. Para Pakistán, es un elemento esencial para revivir una economía con crecimiento anémico hace varios años. El CECP es un plan de inversión en infraestructura de aproximadamente US$46,000 millones para desarrollar el puerto de Gwadar en Pakistán, el desarrollo de diversos proyectos energéticos, así como aproximadamente 4,000 kilómetros de oleoductos y gasoductos, infraestructura vial y ferroviaria. Uno de los principales objetivos para la RPC es mitigar el “Dilema de Malaca“, creando una ruta comercial alternativa que se extienda desde la región china de Xinjiang hasta el Mar Arábigo y los suministros energéticos del Medio Oriente.

CECP

El corredor une a los dos países a través de la región de Gilgit-Baltistan en Cachemira, controlada por Pakistán, pero reclamada por la India. El secretario de Relaciones Exteriores de la India resumió así la posición de Delhi sobre el CECP: “El hecho es que el CECP viola la soberanía de la India porque atraviesa el POK (Pakistan Occupied Kashmir – Cachemira Ocupada por Pakistán)”. Al igual que en el mar de China meridional, la RPC alteraría materialmente el status quo de la disputa territorial al otorgarle un reconocimiento implícito a su posesión del territorio en disputa.

Por lo tanto, al igual que muchos de los otros elementos del gigantesco proyecto OBOR, es también necesario evaluar las consecuencias y dificultades políticas del proyecto, teniendo en cuenta que el CECP iniciará su recorrido en la controvertida provincia china de Xinjiang y atravesará Gilgit Baltistan y Balochistan. Asimismo, no todos en Pakistán están de acuerdo con el desarrollo del proyecto; por ejemplo, el senador Tahir Mashhadi, presidente del Comité Permanente de Planificación y Desarrollo del Senado, comparó al CECP a la Compañía de las Indias Orientales, al mostrarse preocupado por los préstamos exorbitantes que Pakistán tendrá que pagar por el CECP, así como oponerse a las demandas chinas con respecto a las tarifas energéticas. Comparar el papel de China, en el contexto del proyecto CECP, con el de la Compañía Británica de las Indias Orientales (CBIO) es hiperbólico, aunque no totalmente descabellado. Cabe recordar que la CBIO llegó al subcontinente indio principalmente con la intención de promover el comercio, pero fue paulatinamente usurpando el poder a través del uso brutal de la fuerza; el historiador británico William Dalrymple describió el accionar de la CBIO como “el episodio posiblemente más sangriento de toda la historia del colonialismo británico”.

Coincidentemente, las tres regiones señaladas son también ricas en recursos naturales. Xinjiang ha sido designada por las autoridades de las RPC como “la base de la estrategia energética nacional”, al contener las reservas más importantes de gas del país, 40% del total de las reservas de carbón, además de una quinta parte de las reservas de petróleo. China ha emprendido numerosos proyectos de expansión de refinerías y actividades de extracción en la región, así como el movimiento de población de origen Han hacia Xinjiang, a fin de reducir paulatinamente la proporción de la población mayoritariamente Uigur de dicha provincia. A su vez, Gilgit Baltistan tiene vastas reservas de minerales y un enorme potencial hidroeléctrico, mientras que el Balochistán paquistaní cuenta con reservas significativas de gas.

Sin embargo, la disponibilidad de recursos desafortunadamente no se ha visto reflejada en los índices de desarrollo de las poblaciones autóctonas. El abandono sostenido de los intereses locales ha acentuado el descontento popular en estas regiones, lo que ha provocado frecuentes protestas.

Por otro lado, los países de Asia Central, también ricos en recursos naturales, pero sin litoral, ven al CECP como una oportunidad estratégica para que Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán transporten sus productos y los comercialicen de manera más competitiva en los mercados regionales e internacionales. A su vez, el CECP, le permitirá a Pakistán acceder a los ricos recursos y mercados de Asia Central, a fin de satisfacer sus necesidades energéticas y económicas.

Cabe recordar que China ha sido el principal impulsor de la inversión en infraestructura en Asia Central desde mediado de la década de los noventa. Empresas estatales chinas han construido autopistas, ferrocarriles, puentes y sistemas de telecomunicaciones en Tayikistán, Kirguistán y Uzbekistán. La estrategia económica de China en Asia Meridional y Central presupone que el aumento de la prosperidad económica regional ayudará a aliviar la amenaza de los grupos islámicos radicales locales; el CECP es una extensión natural de esa estrategia. Además, al conectar los países de Asia Central con el CECP, la RPC busca cultivar nuevos mercados con un potencial de crecimiento significativo, así como desarrollar una relación más estrecha con países con capacidad de influenciar los acontecimientos en Afganistán, Irán y Turquía, por razones tanto geográficas como históricas, culturales y étnicas.

El presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedov, reiteró el apoyo de su país al Primer Ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, en la reunión que sostuvieron en marzo del 2016; el CECP le permitirá acceder a la joya de la corona, el recientemente renovado puerto de aguas profundas de Gwadar en el Oceáno Índico paquistaní.

Tayikistán también está mirando el acceso al puerto de Gwadar; sin embargo, las conexiones viales o ferroviarias entre Dushanbe e Islamabad son escasas. En última instancia, Tayikistán, con el apoyo chino, estaría en capacidad de construir una carretera que no sólo lo una a Pakistán sino que sirva de nexo entre éste y los demás países de Asia Central a través de la provincia de Murghab. En el 2015, el presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, y el primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, aprobaron tres proyectos viales para conectar sus países que, además, buscarán ser parte integral del CECP.

El viceprimer ministro de Uzbekistán, Ulugbek Rozukulov, expresó una postura similar de apoyo durante su visita oficial a Islamabad en diciembre del 2016. La participación de Uzbekistán, país rico en energía, en el proyecto CECP tiene el potencial de duplicar la producción energética paquistaní en los próximos años; elemento vital para el desarrollo de diversos proyectos de infraestructura e industriales de Pakistán.

Kazajstán, el país dominante de Asia Central, está igualmente ansioso por lanzar proyectos conjuntos bajo el CECP; en el 2015, el entonces primer ministro, Karim Massimov, destacó la importancia para su país de la Iniciativa OBOR y la contribución significativa que puede aportar la región de Asia Central.

El CECP puede tener importantes beneficios para el futuro crecimiento económico de todos los involucrados; sin embargo es necesario tomar en cuenta los aspectos políticos y de seguridad. Uno de los principales obstáculos para profundizar las relaciones entre la RPC, Asia Central y Pakistán es la complicada situación en Afganistán. El intercambio de bienes y energía de Asia Central a Pakistán depende en gran medida del proceso de normalización en ese país, puesto que la ruta más corta para conectarlos con el puerto paquistaní de Gwadar atraviesa suelo afgano. Por otro lado, gran parte de la inversión en infraestructura del CECP atraviesa dos de las provincias más inseguras y políticamente inestables de Pakistán – Khyber Pakhtunkhwa y Balochistan, donde está ubicado el puerto de Gwadar.

La iniciativa OBOR es así el intento más importante de la RPC para establecerse como la potencia dominante del continente asiático. Como vemos con el CECP, ésto requiere necesariamente que intervenga en los conflictos sobre los cuales ha tratado, hasta el momento, mantenerse neutra, como Afganistán o el diferendo India-Pakistán. A mayor poder, mayores responsabilidades.