EduardoDargent
La otra ciudad Por Eduardo Dargent

Me han sorprendido las defensas a Guillermo Giacosa aparecidas en redes sociales tras la denuncia de plagio realizada por Perú 21. No hablo de aquellos que se van por la tangente (caza de brujas ideológica, concentración de medios, etc), sino de quienes sostienen de buena fe que lo hecho por Giacosa no es plagio. Nos dicen que simplemente está dándole vuelta a notas informativas de entidades nacionales o internacionales. Las parafrasea, se le podrán pasar algunas frases textuales, pero nada grave ni que justifique llamarlo plagio.

Rompiendo mi costumbre de no debatir en Facebook (costumbre que me mantiene muy feliz en las redes sociales y, espero, más productivo en el mundo real) me he dedicado en los últimos días casi obsesivamente a discutir el tema con estas personas de buena voluntad. Creo vale la pena compartir algunas ideas señaladas en esos comentarios en el blog.

La defensa reseñada no se sostiene. Voltear una nota informativa (citas textuales y parafraseo) y ponerle tu nombre en una columna de opinión es plagio, aun cuando se reconozca la fuente. Al no poner comillas o una referencia clara al documento original (y no una llamada general), hace pensar que esas ideas y su concatenación salieron del autor. Pero quienes hacen dicha defensa pasan por alto que los casos denunciados son “peores” (si cabe poner jerarquías) pues Giacosa usa lo ya trabajado por un tercer autor.  La “volteada” no es de una nota informativa de una entidad, es de un texto ya creado por un tercero, blogger o articulista, que ha usado la información para construir una opinión. Lo que hace Giacosa es seguir la estructura y copiar textualmente o parafrasear a ese tercero.

Creo que más allá del caso concreto, todos debemos aprender de este incidente y aprovecharlo para educar. Estos estándares buscan reconocer y proteger el trabajo creativo. Lo que yo he aprendido en estos días es que mucha gente de buena voluntad no tiene estos estándares claros. El incidente, entonces, debería servirnos para señalar que hay otras formas de plagio menos reconocidas que la copia textual, pero igualmente graves. El parafraseo ya señalado. Y usar el trabajo de archivo, de entrevistas, de construcción de tablas de un tercero sin citarlos, pues también es plagio. Lo que se reconoce es el esfuerzo de haber realizado ese trabajo aun cuando la información en que se base sea pública. Incluso si un nuevo trabajo de nuestra autoría incluye contenidos de una publicación anterior, pues también debemos hacer referencia a dicho trabajo para que lo sepan los lectores. Si no, estamos presentando como original algo que no lo es.

El incidente y este tipo de comentarios muestra que probablemente haya más plagios, voluntarios e involuntarios, circulando en la comunidad académica y periodística peruana. Estamos frente a un problema enorme que ilustra el poco valor que le damos al trabajo intelectual como sociedad. Y dejar de llamar plagio al plagio no ayuda a solucionarlo.