AlfredoBullard
Prohibido Prohibir Por Alfredo Bullard

¿Por qué no voy a votar en las elecciones del Colegio de Abogados (CAL)? Simple y llanamente porque es un cartel. Es más. Es el peor de los carteles. Es uno protegido por el Estado, que obliga a todos los abogados de Lima a colegiarnos y sujetarnos a las reglas que el CAL nos impone.

Si uno quiere ejercer la profesión, tiene que colegiarse obligatoriamente. No es suficiente el título profesional. Se requiere de una autorización. ¿Dada por quién? Pues por un club de mis futuros competidores. Es como dar a la Coca-Cola la facultad de autorizar la entrada de Kola Real.

Ese cartel adopta medidas tan absurdas como fijar honorarios mínimos (a los polleros, el Indecopi  los sancionó por hacer lo mismo), prohibir a los abogados hacer publicidad, entre otras perlas.

Una de Ripley: el CAL acordó con el Poder Judicial que no se puede presentar una demanda sin una “certificación de habilidad” emitida por el colegio. Por supuesto que la certificación no es gratis. El Colegio de Abogado te cobra para emitir el documento y así puedas presentar tu demanda. Y con esa plata financia sus actividades. Eso, a fin de cuentas, no lo pagan los abogados, sino los litigantes, que se ven forzados a financiar a una asociación de abogados de la que no son miembros.

Dicho sea de paso, hace algunos años el Indecopi ya sancionó esta práctica, pero mis colegas cartelizados se sientan en la noticia y en las normas que protegen la competencia y los derechos de los consumidores. Así que si están preocupados por la libre competencia, allí tenemos un caso clarito para sancionar.

Dirán algunos que la habilitación es necesaria para protegernos del “ejercicio ilegal” de la profesión. Pero es ilegal porque el cartel así ha conseguido que se declare. Ha legalizado la cartelización y luego cobra por un certificado que demuestre que eres miembro activo del cartel. En el fondo es solo una forma de esquilmar fondos a terceros, para financiar actividades tan “importantes” como un club de campo.

Y lo más absurdo salta a la vista. Si ésa fuera la intención no se requiere ninguna certificación. Uno puede revisar en la página web del CAL si un abogado se encuentra hábil o no solo ingresando el nombre del abogado (ver http://www.bibliotecal.org.pe/consulta_habilidad/). Si se quiere fiscalizar basta que el secretario del juzgado ingrese su nombre y vea si está hábil y si lo detecta, notifique al colegio. Pero eso no da plata. Entonces se crea la certificación y se cobra por ella. Un desfalco con apariencia de legalidad.

Y, claro, hay que poner barreras a los que entran cuando quieren colegiarse. Se les dicta un curso como prerrequisito a la colegiación que, para ser delicado, es una bazofia. Un nivel académico paupérrimo, que se dicta en una semana, en 10 horas, no se aprende nada y te cobran la cantidad de S/.500. Pero, vaya sorpresa, hay un curso de solo 3 horas, dictado en un sábado (menos horas y en un solo día) y cuesta S/.720. Es decir, en menos de un tercio de horas te cobran más. Se llama en teoría del monopolio discriminación de precios y lo haces para sacar más plata a quienes no quieren soplarse el cursacho durante la semana. Un conveniente fast track o cursillo VIP para los postulantes más pitucos dispuestos a “contribuir” más con las arcas del CAL.

Pero allí no acaba la odisea para el que quiere colegiarse. Solo para jurar en una ceremonia grupal y te entreguen tu medallita con la engañosa inscripción de “Solo defenderemos causas justas” en latín, te cobran la nada despreciable suma de S/.1,512. Y, por supuesto, también hay opción VIP para pitucos: colegiación privada a sólo S/.2,520. Toda una ganga… Si no me creen, los invito a revisar la página del CAL (http://www.cal.org.pe/fx_pago_tramite.html).

¿Y para qué sirve esta organización llena de cobros y requisitos? Pues sinceramente para nada que sea de mi interés ni el de la mayoría de los abogados.

Para lo único que podría servir esa organización es para cuidar los estándares éticos de los abogados. ¿Qué tan bien lo hacen? Podría contar varios chistes de abogados, pero mejor interpreten mi silencio.

Sólo les digo que hay muchas más posibilidades de que, como consecuencia de este post, me abran un procedimiento disciplinario por infraterno (como ya ocurrió en el pasado) de las que habrían de que me lo abran por coimear a un juez o al mismísimo Humala.

En síntesis, si alguno de los innumerables candidatos, la mayoría de los cuales no conozco, quisiera mi voto, tendría que ofrecer, al menos:

  1. Que propondrá una ley para que se elimine la colegiación obligatoria o, al menos, para permitir la libre constitución de colegios de abogados.
  2. Que se elimine la tabla de honorarios mínimos.
  3. Que se elimine la certificación de estar habilitado como requisito para presentar demandas judiciales.
  4. Que se prometa de una buena vez, y de verdad, que se van a expulsar a los abogados corruptos, así el CAL se quede medio (o casi) vacío.

Dudo que ello pase: nadie reparte las lampas con las que lo van a enterrar. Y si no me ofrecen eso, me guardo mi voto como en todos los años anteriores y pago mi multa bajo protesta. Porque una cosa es que me obliguen a asociarme al cartel, pero otra muy distinta que acepte ser su cómplice eligiendo a sus dirigentes.