De probarse que Graña y Montero conocía del supuesto pago de coimas de parte de su socia Odebrecht a Alejandro Toledo, la empresa peruana enfrentaría multas, reparaciones civiles y hasta su posible disolución.
Los accionistas ven la renuncia de la plana mayor de Graña y Montero como un buen paso para recuperar la confianza, pero aún existe un sentimiento de cautela. Recomponer el directorio será clave.
Mientras no se esclarezcan las investigaciones relacionadas a Odebrecht, será difícil para Graña y Monero recuperar la confianza del mercado y retomar mayores tasas de crecimiento en el mediano plazo.